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La nueva conversación entre minería y energía

23 jun, 2026

Por Jaime García, VP Market Operations, Statkraft Chile

Recientemente, Exponor reunió a los principales actores de la minería, la energía y la industria. En un contexto de crecientes desafíos de transmisión y descarbonización, el abastecimiento energético se ha constituido como un habilitador estratégico para la industria minera. En este escenario aparece una interrogante con fuerza: ¿cómo asegurar el suministro energético que responderá a las necesidades de la minería del futuro?

Conviene situar este desafío en una perspectiva global. La transición energética y la electrificación están impulsando una fuerte alza en la demanda de cobre, que se proyecta crecer más rápido que la capacidad de expansión de la oferta mundial en los próximos años. En un mundo que avanza hacia redes más extensas, energías renovables y electromovilidad, el sistema energético se vuelve mucho más intensivo en cobre y otros minerales críticos. Para Chile -principal productor de cobre del planeta- esto representa una oportunidad histórica. Pero materializarla no depende sólo de lo que ocurra en los yacimientos: está directamente ligada a nuestra capacidad de ofrecer a la minería un suministro eléctrico confiable, competitivo y cada vez más sostenible. La energía es, en definitiva, una de las condiciones que puede transformar nuestra ventaja geológica en desarrollo concreto.

Durante años, la discusión estuvo centrada principalmente en garantizar disponibilidad y costos competitivos. Hoy esos factores siguen siendo fundamentales, pero se han sumado nuevas variables y desafíos operativos. La electrificación de procesos, las metas de carbono neutralidad hacia 2050 y las crecientes exigencias de sostenibilidad están redefiniendo la conversación entre minería y energía.

Esto plantea un desafío relevante. Ya no basta con disponer de energía renovable; también es necesario contar con sistemas capaces de entregar confiabilidad, flexibilidad y estabilidad en entornos complejos, que a su vez se traduzcan en costos sistémicos eficientes. En otras palabras, la transición energética exige pasar de una lógica de suministro hacia una lógica de soluciones energéticas integrales.

En ese contexto, tecnologías como el almacenamiento, la combinación de distintas fuentes de generación renovable y los contratos de largo plazo están adquiriendo un rol cada vez más estratégico. No sólo permiten avanzar en sostenibilidad, sino también gestionar riesgos, mejorar la predictibilidad de los costos y fortalecer la seguridad de abastecimiento para operaciones que no pueden detenerse.

Chile cuenta con condiciones excepcionales para liderar este proceso. Tenemos una matriz eléctrica renovable en crecimiento, una industria minera líder en el mundo y una probada capacidad para incorporar innovación tecnológica. Sin embargo, aprovechar esa oportunidad requerirá seguir fortaleciendo la colaboración entre el sector energético, la minería y las instituciones que habilitan el desarrollo de nuevos proyectos.

Hoy, la minería y la energía están más conectadas que nunca. Y probablemente una parte importante de la competitividad futura del país dependerá de nuestra capacidad para construir esa relación sobre bases de largo plazo, confianza y visión compartida.